Cinco años después de ser aprobados, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han alcanzado su madurez y, de manera generalizada, la sociedad ha asumido que conforman el acuerdo global por la sostenibilidad del planeta más importante de nuestro tiempo. Sin embargo, ante una situación de excepcionalidad absoluta como la que estamos viviendo en estos momentos, surge la pregunta de si sobrevivirán al COVID-19.

La Agenda 2030 había logrado consolidarse como una hoja de ruta común, en la que la colaboración entre instituciones públicas y privadas se hacía fundamental para promover una sociedad más justa, más respetuosa con el planeta y económicamente más próspera. Y así debe mantenerse. La integración de los ODS en las políticas de RSC de las compañías debe seguir siendo una prioridad porque toda crisis viene acompañada de mayor desigualdad y solo apostando por la creación de valor, con medidas equilibradas entra las dimensiones económica, social y medioambiental, lograremos asegurar el éxito de nuestro tejido productivo. (…)

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