En el bar noviembre nos encontramos con su propietaria, Blanca González, una admiradora de la cultura de bar, la cerveza bien fría y las buenas tapas.

Blanca es, sin exageraciones, una de las personas que más fuerte ha pisado en mi entorno profesional y personal de los últimos tiempos. Su garra y pasión conquistan a cualquiera. Esta madrileña y yo coincidimos en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Ella se formó en Publicidad, como toca, pero nuestros caminos no se cruzarían hasta finales de 2011, en una cena navideña. Sí, a veces uno se deja ver por este tipo de saraos… Ella era hostess del encuentro y nunca olvidaré la elegancia con la que lucía aquella noche esa combinación de lápiz de labios rojo y little black dress.

Blanca ha estado vinculada al mundo de la comunicación corporativa durante casi siete años. Sin embargo, hace unos meses decidió dejarlo todo por emprender este sueño que se llama noviembre. Montar un bar puede ser, a simple vista, el sueño de cualquier urbanita, pero los que la conocemos, sabemos que lo suyo va más allá. Blanca tiene alma de bar.

Su gin tonic favorito es a base de Martin Miller, una de las botellas que jamás pueden faltar en noviembre. Pero su propuesta es más, mucho más que cañas y copas. Este gastrobar pretende ser un concepto 360º, cubriendo todo el abanico de posibilidades que puede ofrecer un local, tanto a nivel gastronómico como cultural. Por eso, en él podéis encontraros desde un menú a mediodía hasta una exposición de un artista emergente, o un café con muffins a media tarde.

Ubicar noviembre en la Calle de la Palma es muy fácil. Los foodies de la capital lo reconocerán fácilmente pues ha heredado el local que ocupaba el García, un restaurante “legendario” de la zona. Pero no solo ha heredado el local, sino que, tal y como nos confiesa su nueva propietaria, “somos noviembre, pero no queremos olvidar a García… De hecho, conservamos la esencia del García en algunos platos”.

Hemos quedado con Blanca para comer y charlar un rato. Queremos saber…

¿Cuándo surge la idea de montar un bar?

La idea inicial surge hace años, supongo que la primera vez que pisé uno… Debo decir que “yo soy muy de bares” y es algo que siempre me ha rondado en la cabeza.

Publicista de formación, pero con un punto canalla. ¿Por qué un bar y no una agencia de publicidad?

Porque es mucho más divertido. Bueno, por eso y porque yo soy más de caña que de brainstorming

Aun así, tu trayectoria profesional te habrá ayudado a llegar mejor al cliente…

Sin duda, mis conocimientos en comunicación y marketing me han ayudado mucho a la hora de posicionar noviembre como marca y saber más o menos qué estrategias seguir para dirigirnos a nuestro target.

¿Es el sueño que llevas persiguiendo toda tu vida?

Perseguir lo que se dice perseguir no, pero sí que lo llevo teniendo en mente desde hace muchísimo.

Me temo que por miedo, hasta hace relativamente poco, no me había atrevido a ponerlo en marcha… Por fin me he liberado de esos miedos.

¿Qué es lo que más te preocupaba antes de la inauguración?

¡No llegar a la inauguración! Fue una locura. Tuve que abrir porque venía mi hermana de fuera de España y era el único que día que podía estar y pensé que no llegábamos… Fueron semanas de apenas dormir y de mucho estrés. Pero al final llegamos.

¿Y ahora?

Uff… las cuentas, las malditas cuentas…

Confiesa, ¿antes de abrir, habías tirado alguna caña?

Mmm… ¿Debo decir la verdad? Tirar lo que se dice tirar, no. Pero sí beberlas.

¿Cocinas?

¡Ni un huevo frito!

Pero te encanta comer bien y una caña bien servida…

Por supuesto. No sé cocinar ni tirar cañas, pero sí dónde comer y beber bien. Eso es lo que quiero que ocurra en noviembre.

En tu coche suena Hit FM, pero cuando sirves una copa, ¿qué podemos escuchar?

¡Me has pillado! (se ríe). En el bar está prohibido que suene Hit FM y temas demasiado comerciales. He estado muy bien asesorada por grandes amigos amantes de la buena música y podemos escuchar desde una buena canción francesa de los 70 hasta cosas más electrónicas o indies, como Röyksopp o Lykke Li. Todo depende del momento del día.

El blanco y el burdeos son los protagonistas absolutos del ambiente, ¿hay un trabajo de diseño previo?

Bueno, es más un gusto personal, aunque he estado asesorada desde el principio por gente muy cercana a mí que viene del mundo de la arquitectura y el diseño.

Sin olvidarnos de las flores. Las hay por todas partes, ¿primavera en noviembre?

¡Claro! Eso es lo que más nos gusta. El bar se llama noviembre pero es primavera… Esa mezcla, y ese no suponer nada… ¿Quién dijo que noviembre era gris?

No queremos que las cosas sean lo que parecen.

Pero lo normal es que la palabra evoque frío, oscuridad… ¿para ti no?

Noviembre fue el mes en el que me lancé con esta nueva aventura y para mí es un mes muy importante, un mes lleno de sol y luz, y eso es lo que quiero transmitir a la gente que venga a vernos. No por ser un mes otoñal tiene que ser frío o gris.

Tenías una idea inicial más modesta, un sitio donde tomar unas cañas o unas copas y picar algo. Al final servís hasta un menú del día, ¿cómo has llegado hasta aquí?

En realidad todo es más sencillo de lo que parece, es solo que he adaptado la idea inicial a las circunstancias… Noviembre antes era el restaurante García y tenía claro desde el principio que quería mantener algo de su esencia. Mi propuesta es más bar, y el toque García lo dejamos en la cocina.

Habrá que comer algo. ¿Qué nos recomiendas?

La verdad es que todos los platos están buenísimos, pero tenéis que pedir el tartar de salmón, personalmente es el que más me gusta.

Hace unos meses huías de los perros y ahora compartes tu vida con Bruno, un Beagle hiperactivo. Además, noviembre es dog friendly, ¿cambio radical?

¿Tanto se nota? Creo que la época en la que vivimos la gente cambia de vida varias veces… Las cosas ya no son como antes, que con 18 años te casabas y entrabas en una empresa a trabajar para toda la vida. Creo que por suerte ahora experimentamos varias vidas en una.

Vamos, que eres una punki en potencia…

O una pija… según se mire. Este bar es como yo, lo que se ve por fuera no tiene por qué ser exactamente lo que hay dentro. Creo que por fuera puedo parecer un poco pija, o eso me dice la gente, pero por dentro no tengo nada de eso.

Dime, ¿hay vida más allá de noviembre?

Ahora mismo poca. Paso casi todos mis ratos libres aquí… De hecho, he cambiado los buenos momentos con amigos en bares, siempre bares, por mi propio negocio.

Blanca se sirve otra caña mientras recibe a un grupo de comensales con una sonrisa. Aquí se respira vida y buen trato a partes iguales. Ya sabéis, nuevo bar, visita obligada.

Blanca01 Blanca02

Blanca03

Blanca04

Blanca05

Blanca06

Fotos: Sofía Royo

La elección de Blanca

Localización: noviembre (Calle de la Palma, 63 – 28015 Madrid)

Cazadora: Zara

Vestido: H&M

Tacones: Zöe