Chonis, pero ilustres. Ellas son Las Chillers, una de esas bandas que defienden llevar el pelo suelto, volverse loca y relajarse de este mundo tan asfixiante.

Y si digo que Las Chillers me han devuelto la fe en la música es por varios motivos. El primero apela a su actitud, a esas ganas locas por pasárselo bien, por disfrutar de cada canción, de cada concierto y de su público, que está ahí en todos sus bolos, partiéndose la camisa y desmelenándose sin prejuicios.

El segundo es porque son unas cachondas. Aman lo kitsch y lo castizo, pero están convencidas de que su aportación al panorama musical va más allá de cantar Duro de pelar a corazón abierto y con una cerveza en la mano. Así son Las Chillers, así son Laura, Espe, Rocío, Adela, Belén, Pilar, Mariana, Noe, Paula y todas vosotras. Vienen pisando fuerte, bailando, rompiendo barreras y obstáculos, bailando otra vez… Siempre bailando para construir su propia revolución desde lo lúdico. Porque ellas no se quejan de que haya menos mujeres en la música, lo combaten a golpe de fiestas y locuras varias.

Si no las has visto, tienes deberes. Y son fáciles, hoy mismo están tocando en Madrid y sus agendas cada vez más abarrotadas. Muy pronto también en tu “chill”, mientras las leemos en #BlogFOCUS.

¿Cuántos “chills” lleváis a las espaldas?

Ya hemos hecho unos cuantos en varias salas de Madrid. Algunas pequeñitas, otras más grandes, festivales, Orgullo de Logroño y Madrid, fiestas de La Latina, hemos viajado a Murcia, a Barcelona… No nos lo imaginábamos ni de lejos. Ahora ampliamos horizontes hacia bodas, bautizos y comuniones, que es nuestro sueño.

¿En qué momento pensasteis en formar una “girl band”?

Nos encanta que nos llames “girl band”. Lo cierto es que nunca nos propusimos formarla. La formación se medio consolidó en el cumpleaños de una amiga en el que la liamos llevando instrumentos, batería y repertorio muy parecido al que hacemos ahora. En ese momento surgió el Hija qué seca, un festival para gente sin talento o con talento bien entendido, y con toda nuestra cara nos cantamos los Fresones Rebeldes versión reggae y otros cuantos temazos más. Una persona nos dijo que significábamos el auténtico rock and roll… A partir de ahí todo fue una locura. Hasta hoy.

Actitud 50% punk, 50% bakala, ¿en qué bando os movéis mejor?

Ni en uno ni en otro, la verdad. Hacemos tantos mejunjes musicales que es difícil decantarse. Nos gusta mezclar todo lo que podamos para darle nuestro rollo chiller. Que no se nos olvide Chimo, está en nuestros corazones y dentro de nuestra conciencia de música máquina, así como Camela dentro de nuestra conciencia folklórica personal. De ahí nuestra denominación del Chonismo Ilustrado.

¿Hay luz tras la movida, la re-movida y el fin de la ruta del bakalao?

Siempre hay luz de discoteca. Muchas veces se nos olvida que aparte de ir a un concierto a escuchar músicos excepcionales, también hay que ir a divertirse. Intentamos que la gente se ría, baile y no se sienta culpable por bailar Sonia y Selena porque es una versión electropunk y está mejor vista. Nosotras pensamos que el éxito de Las Chillers viene de la necesidad de romper rutinas. Creemos que a veces hay que llevar el pelo suelto y volverse loca. Relajarnos de este mundo tan asfixiante y marcarse un buen reguetón lento.

Sois antipostureo postmoderno, que traducido significa…

Que posiblemente habíamos bebido al decir eso. Pero básicamente significa: basta de moderneces puristas y vente a bailar con tus amigos temas que te sabes de sobra. Todavía no nos ha saludado nadie en una biblioteca…

¿Qué os mueve a Las Chillers?

Cada una tiramos para un lado, pero en conjunto y bajo el prisma chiller, nos gustan las divas, lo lolailo, lo kitsch, las folklóricas y cosas que brillan. Sobre todo, cosas que brillan. Una buena peineta y un buen gin tonic en vaso de balón.

¿Por qué un repertorio a base de versiones de toda la vida?

Porque la gente se lo sabe, te lo piden y es lo que quieren y queremos. ¡Y con lo que mejor nos lo pasamos! Admiramos mogollón a la gente que hace temas propios, para eso hay que nacer. Nosotras pensamos que hay temas que se han quedado a medias, a los que queremos darles una buena vuelta y volver a hacerlos resurgir de nuestros corazones.

¿Habéis pensado en componer temas propios?

Sí, tenemos proyectos y alguna cosilla por ahí. Y a veces cambiamos la letra a los temas que tocamos. Danos unas cuantas farras más…

Entonces, ¿habrá disco?

Ojalá.

¿OBK o Camela?

Creemos en Camela por encima de todas las cosas. Sobre todo, desde que vino Dioni a felicitarnos personalmente. Le adoramos. Nos dijo “no cambiéis nunca”… Pero OBK es uno de nuestros referentes indiscutibles. Más allá de sus himnos, aquel Yo no me escondo es uno de los mejores temas electropop que se han hecho nunca.

Sois defensoras empedernidas de personajes públicos del perfil de Chenoa o las Azúcar Moreno, ¿admiración o cachondeo?

Admiración total. Son mujeres transgresoras, cada una en su campo. Nos encanta que alguien haga de una pose o una frase una bandera para toda la vida. Gitanas poderosas, un chándal, el pendiente de Lola Flores, la Jurado… Y cachondeo también. No hay nada mejor en esta vida que reírse. Chenoa no es solo OT, Chenoa es feminismo, es política, es empoderamiento y lucha. Somos todas.

¿Qué hacen Las Chillers después de un concierto?

Beber.

Algunas de vosotras estáis también en otros proyectos como la Fiesta Furiosa o el Hija qué seca, ¿qué hay detrás de todo esto?

Como decíamos, el Hija qué seca es un festival para gente sin talento o con talento bien entendido. Antes, para poder tocar en cualquier sala, tenías que cumplir unos estándares en la música, vender un número de discos o ser súper reconocido en la industria. En el Hija qué seca puede participar cualquier persona, de cualquier índole y cualquier ámbito. Nadie te juzga y además cobras por ello.

Y la Fiesta Furiosa pretende alterar los porcentajes en el mundo de la música. Como sabes, solo hay un 15% de artistas femeninas en los festivales y eso debe cambiar. En Furiosa, el 80% son mujeres y el 20% hombres. Viene público maravilloso, tanto personajes importantes del mundo de la cultura, como tus colegas de las pachangas. Eso es lo que pretendemos. Las mujeres estamos aquí, pisando fuerte y nuestra revolución debe hacerse desde lo lúdico, dejando claro que la estamos haciendo bailando.

¿Se toca más ahora en Madrid que hace unos años?

¡Desde luego! Creemos que aquí hemos hecho el esfuerzo de abrir horizontes a nuevas disciplinas. Nos hemos dejado llevar y estamos disfrutando de todo ello. En nuestra opinión, en Madrid nos hemos quitado la careta y estamos bailándolo todo.

Y si fuerais alcaldesas… ¿Por dónde empezaríais?

¡Qué difícil! Sin entrar en discurso político, y teniendo en cuenta que Toñi y Encarna ya se han reconciliado, creemos necesario reformar los afters. Son muy caros y poco accesibles.

¿A quién queréis parecer de mayores?

Rocío Jurado está en nuestro top ten. Vivió como quiso, se acostó con quien quiso y se lo tomó todo. Sería una lista gigante…

Y así, con La Jurado, Las Chillers te dejan con un superávit de energía canalizable en cualquiera de sus directos. ¡Nos vemos en alguno de ellos!

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Fotos: Andrés Pina

La elección de Las Chillers

Localización: locales de ensayo Pandora’s Vox (Rafael de Riego, 8 – 28045 Madrid)