Habitual en ARCO, Guillermo Mora ha centrado su producción artística en ahondar en los mecanismos estructurales de la pintura, del color y de las dimensiones.

No conocía a Guillermo Mora hasta que le descubrí en una entrevista en ABC. Siempre he defendido el periodismo (cultural) que hacen y ahora agradezco que contaran con él para su edición online. Me puse a investigar y a los pocos minutos ya me había conquistado la limpieza con la que Guillermo trata sus obras. Las dimensiones, el color…

Guillermo Mora es de Alcalá de Henares. Completó su formación en Chicago y Roma y compagina su trabajo con la redacción de su tesis doctoral. Piensa que España no es el mejor país para trabajar, pero también cree que los hay peores. Pese a eso, tiene claro que en el medio plazo se ve trabajando fuera. De hecho, es un habitual en centros y galerías de un sinfín de ciudades de todo el mundo. Londres, Estambul, São Paulo o México D.F. ya se han dejado seducir por sus encantos.

Ahora Guillermo está exponiendo en Tabacalera junto a otros siete artistas. Allí quedamos con él. Nos lo encontramos comiendo una bolsita de cacahuetes y bebiendo de una lata de Aquarius. Nos confiesa que no ha tenido tiempo para comer y rompe el hielo de un plumazo. Es un tipo llano y agradable, de los que dan buena conversación. Da juego y, aunque la situación le resulta graciosa, aguanta a la perfección ante el objetivo de Sofía.

Entramos a descubrir su obra…

¿Qué interesa, qué inquieta y qué preocupa a Guillermo Mora?

Me interesa el magenta. Me inquieta el color amarillo. Me preocupa el gris.

Parte de tu formación ha sido en el extranjero, ¿las becas de residencia ayudan?

Para mi carrera han sido esenciales. Sin ellas yo sería otro. Estudiar fuera te abre nuevas perspectivas. Estar lejos te aísla y ayuda a definirte.

Y ya en España… ¿cómo encuentras la estructura del arte?

¿Hay una estructura del arte en España?

Entonces, ¿nos cuesta integrar el arte en nuestras vidas?

Te voy a contar lo sucedido en Tabacalera. Un grupo de chavales entró en la exposición y destrozó mi instalación. Robaron parte de las instalaciones de otros artistas, pintaron las paredes, saltaron sobre otras piezas… El carácter español no afronta ni asume la culpa de esto y prefiere ver lo sucedido como un caso puntual, analizarlo como algo anecdótico desde la posición más cínica. Desde mi punto de vista, lo sucedido es un error de base, no puntual. Hay una falta de respeto a nuestro sector y a nuestro trabajo. En el caso de los destrozos en Tabacalera es romper y robar. En otros muchos casos es ningunear y menospreciar… El arte no forma parte de la vida de la mayoría de los españoles.

¿Se podría solucionar con mayor apoyo por parte de las instituciones públicas?

En tiempos pasados el sector ha estado más regulado y hemos contado con mayor apoyo. ¿Ahora no? Eso no puede ser motivo para que la gente se quede inmóvil. Hago una crítica al Gobierno actual por el castigo hacia el sector artístico, pero también critico a aquellos artistas que no trabajan porque no les han concedido una subvención o una beca. Un artista es un motor generador, con o sin apoyo, con o sin dinero. El lamento da motivación a los de arriba para ejercer su poder.

Hablando del Gobierno… se plantea una rebaja del IVA cultural, aunque de momento solo para la adquisición de obras de arte. ¿Crees que es una medida acertada o más bien un parche?

Creo que es una tomadora de pelo. Las leyes estatales deben ser claras para los ciudadanos y en este caso todo es muy turbio. Es fácil decir que los ciudadanos “no se enteran”. De lo que muchos políticos no se enteran es que somos nosotros los que les pagamos a ellos para que se aclaren. Cobran por su “supuesta” claridad, no para que se tomen un sector como un tablero de juego donde entretenerse poniendo y quitando cosas a su antojo, entre ellos el IVA. Cuando sean claros de lo que quieren hacer realmente, daré mi opinión.

Volviendo a Tabacalera, se acaba de inaugurar «Ocho cuestiones espacialmente extraordinarias», con instalaciones de ocho artistas. ¿En qué consiste la tuya?

La primera idea para este nuevo proyecto era elevar del suelo varios planos de pintura. Puesto que hacerlos flotar era imposible, tomé la arquitectura no solo como contenedor espacial de las piezas sino como arquitectura que contiene y las sujeta. Del mismo modo que la pared ha soportado siempre la pintura en vertical, la arquitectura de este espacio me ha brindado la oportunidad de poder sujetar un plano pictórico en horizontal. Incrustándolo entre sus columnas, encajándolos con fuerza, los planos de pintura han quedado sujetos y contenidos en el espacio, como flotantes.

¿Pretendes continuar ahondando en los mecanismos de la pintura?

De una manera más o menos obvia, es un sistema que me acompañará siempre en mi proceso.

Además de la pintura, apilar y ensamblar elementos es algo recurrente en la obra de Guillermo Mora, ¿qué hay de ti en esa “obsesión” por categorizar u ordenar distintas piezas?

Apilar y ensamblar son para mí sinónimos de organizar. Un montón de restos en el estudio son como tener un alfabeto desordenado: uno siempre va a querer organizar un nuevo vocablo, una nueva palabra, un nuevo orden.

Un material fetiche…

La espuma.

Dices de ti mismo que eres buen gestor, ¿se puede ser artista y disciplinado a la vez?

No es que se pueda ser, es que debes ser un buen gestor, de lo contrario estás perdido. Cuando hablo del término gestor no solo me refiero al económico, sino también al gestor del tiempo. Creo que parte de mi avance se debe a la disciplina. Soy muy estricto conmigo mismo.

¿Y si hablamos de conciliación de lo personal con lo profesional?

Yo no sé desligar lo uno de lo otro. En ocasiones es beneficioso porque tu trabajo va contigo, te acompaña, te aporta… vas trabajando a la par que vives. Estés donde estés y como estés, estás trabajando, pero es también un arma de doble filo ya que no sabes distinguir de cuando estás en tu vida a cuando estás en el trabajo. Eres tu dueño y eres tu esclavo.

¿Hay ejemplos cercanos de éxito que admires personalmente?

De mi generación admiro mucho el trabajo de Teresa Solar y de Javier Fresneda, buenos amigos y compañeros. Los tres estudiamos juntos un Máster en 2008 y allí se gestó un triángulo curioso. Cada uno tenemos inquietudes muy distintas, pero sé que nos vamos a acompañar en el tiempo.

Este año has ganado el Premio Audemars Piguet en ARCO. Parece que comienzas a obtener un merecido reconocimiento. ¿Toca disfrutar del momento?

Llevo en ARCO desde 2010, aunque es cierto que el Premio me ha dado una visibilidad en la feria que antes no tenía. Este año la gente buscaba mi trabajo.

Me siento muy feliz en este buen momento profesional pero también sé que esto es muy volátil. Hay que estar con los pies en la tierra.

Terminamos hablando de sus planes. Me confiesa que pensaba descansar tras ARCO y Tabacalera, pero en breve vuela a Brasil para participar en una colectiva de la Galería Casa Triângulo y en mayo expone en el Casal Solleric en Palma de Mallorca. Necesita desconectar, “por salud mental”, matiza. Pero está en su momento. Lo ve complicado…

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Fotos: Sofía Royo

La elección de Guillermo

Localización: La Tabacalera (Calle de Embajadores, 53– 28012 Madrid)