Francisco Polo ha hecho que el activismo online llegue a nuestras vidas con Change.org, la plataforma que ayuda a luchar por lo que uno quiere.

Francisco Polo es, en 140 caracteres, “Emprendedor Social. Fundador de Actuable y Director de Change.org en España. Gay. Premio Jóvenes Emprendedores Sociales 2010”. Así se describe en su perfil de Twitter y, aunque es mucho más que eso, no creo que pudiese presentarse mejor. Lleva luchando contra las injusticias desde niño. De hecho, estaba tan convencido de querer cambiar el mundo que incluso llegó a intentarlo desde los despachos de Ferraz. Pero la política terminó truncando sus aspiraciones. No me extraña.

Francisco está convencido. Internet ayuda a vincular personas que luchan por causas comunes, a dotarlas de poder y a que finalmente se genere un movimiento capaz de provocar un cambio entre los que toman decisiones. Y este es, en definitiva, el objetivo de Change.org, plataforma que dirige en España.

Hemos quedado en el Barrio de La Latina para hablar de activismo online y conocerle un poco mejor, aunque hoy por hoy Francisco es uno de los rostros, y las voces, que más, y mejor, nos hablan de este tema desde la radio y la pequeña pantalla. Es sábado y el sol acompaña. Hace un día perfecto para convencerse de que todo esto, al final, dará lugar a un espacio nuevo en el que la gente se dará cuenta de que tiene poder, y estos cambios formarán parte de nuestra vida cotidiana. A luchar se ha dicho.

¿Cómo has llegado hasta aquí?

De pequeñito sufrí acoso escolar. Gracias a que el trabajo de mi padre nos hacía cambiar de ciudad cambiaba también de colegio, pero el acoso persistía. Al final descubrí que se debía a que era gay. En mi adolescencia lo pasé bastante mal y, aunque es una etapa pasada, lo que no podía entender era cómo nadie había dado un paso adelante para acabar con esta situación de injusticia y de impotencia tremenda.

Desde entonces decidí ser yo quien diera un paso adelante para terminar con las injusticias que me encontrara en mi camino, y eso me llevó a iniciar una campaña en 2007 contra las bombas de racimo. Después de ganarla, pensé en cómo crear una plataforma a través de Internet para que cualquiera pudiera luchar contra una injusticia, de una manera sencilla, sin que tuviera que ser un líder tradicional o contar con el respaldo de una gran organización. Así es como acabé fundando mi propia empresa. Actuable tuvo mucho éxito y acabó fusionándose con Change.org, lo que dio lugar a la mayor plataforma de peticiones online del mundo.

¿Huiste de la política?

Salí horrorizado. Yo estaba en un momento en el que me apetecía mucho trabajar en política y surgió un puesto en el gabinete de Elena Valenciano (PSOE) para trabajar en lo que yo sabía, que eran temas relacionados con política internacional y derechos humanos. Pero, a partir de ese momento, y muy rápidamente, el partido fue succionándome hacia arriba. Pasé a dirigir la campaña en Internet de las anteriores elecciones europeas y de ahí a llevar, junto con un equipo, la estrategia online del Partido Socialista.

Si bien quería trabajar en política porque estábamos en una época dulce en la que había muchas cosas que me gustaban, como por ejemplo la aprobación del matrimonio igualitario, al cabo de un tiempo vi como ese proyecto se iba marchitando y que intereses espurios, como los empresariales o corporativos, hacían mella en el Gobierno. La mayor demostración de eso fue para mí la aprobación de la Ley Sinde, que iba totalmente en contra de los intereses económicos de nuestro país, del emprendimiento, de la innovación, de la seguridad jurídica y te diría que incluso en contra de las libertades y la libertad de expresión. Cuando se aprobó, fue como mi divorcio con el partido.

Un divorcio para estar más cerca, quizás, de la gente, ¿no?

Sobre todo para volver a hacer lo que yo sabía y para lo que me había metido en política, que era conectar a las personas para provocar cambios positivos en el mundo.

En 2011 ganas el Premio Jóvenes Emprendedores Sociales. ¿Qué queda de tu etapa como emprendedor?

Pues queda todo porque emprendedor no es solamente una persona que funda una empresa y la está sacando adelante, sino es una actitud ante la vida y ante el trabajo. Change.org sigue siendo una start-up, seguimos creciendo, y seguimos investigando cómo ser sostenibles porque, aunque ahora mismo lo somos, eso no significa que dentro de cinco años sigamos siéndolo.

¿Qué ha supuesto el paso de tu primera empresa, Actuable, a Change.org?

Ha supuesto que todo mejore. Actuable era una empresita que tenía muchísimo éxito pero era muy pequeña. La entrada de Change.org supuso en primer lugar que la gente tuviera mejores herramientas, una plataforma mucho más potente que Actuable. En segundo lugar, significó que la gente pudiera obtener el apoyo de millones de personas de todo el mundo, lo cual fue un salto cualitativo puesto que hasta ese momento eran unas cientos de miles de personas en España las que estaban en Actuable.

¿Cómo puede ayudar el activismo online al progreso social?

Hay tres maneras claras. En primer lugar, Internet ha revolucionado la manera en la que la gente cambia el mundo. Hoy en día cualquier persona, completamente alejada de la idea de líder que tenemos, puede dar un paso adelante y liderar un movimiento. Y lo hace porque Internet permite que no necesites grandes recursos para tener un gran impacto.

En segundo lugar, han cambiado las cosas por las que luchamos. Antes nos enfrentábamos a grandes problemas con grandes soluciones. Hoy en día, los grandes problemas no lo son por volumen, sino porque tienen muchas pequeñas ramificaciones… Como son miles de personas las que se enfrentan a estos problemas, lo que hacen es aportar pequeñas soluciones que van secando esas pequeñas raíces, consiguiendo que las grandes soluciones aparezcan de una manera más natural.

Y en tercer lugar, lo que cambia Internet y el activismo online es la velocidad con la que se consigue un objetivo. Antes estábamos acostumbrados a que una persona llevara años luchando, mientras que hoy, en cuestión de meses o semanas, e incluso días, una persona consigue provocar el cambio. Esto mismo nos pasó con las bombas de racimo. Una campaña por la que se había luchado años, nosotros en 15 días conseguimos presionar al Gobierno, que cambió su postura a nivel internacional para prohibirlas.

¿Somos poco activos en este país?

Al contrario. Yo te puedo decir, con los números en la mano, porque una plataforma online te permite medir lo que hace la gente, que somos muy activos.

Tenemos mucho por lo que quejarnos…

A lo mejor es que tenemos mucho por lo que quejarnos o a lo mejor es porque esa crítica que siempre nos hemos hecho a nosotros mismos de que no nos movemos no es cierta. No es cierta. De hecho, es en España el país en el Change.org tiene una mayor proporción de usuarios en todo el mundo. Más de un 15% de todos los usuarios de Internet en España están en Change.org. Parece un número proporcionalmente pequeño, pero con un 10% ya tienes una gran presencia en Internet.

¿Crees que el cambio empieza por la forma en la que utilizamos nuestras redes sociales?

El cambio empieza en el momento en el que una persona da un paso para luchar por algo, en lugar de quedarse en una discusión de sobremesa.

¿Se puede llegar a desvirtuar la plataforma por peticiones que no luchan por “grandes fines”?

Nunca me cansaré de repetir que somos una plataforma abierta para que cualquier persona inicie una petición sobre lo que quiera. Como es, a su vez, una plataforma global, no podemos dar por sentado qué es lo correcto o qué valor le dan diferentes personas a diferentes cosas. Si nosotros nos cerráramos a conseguir “cosas buenas”, a lo mejor en la India, en Indonesia, Sudáfrica o en Argentina, lo que nosotros consideramos bueno, a ellos no les parece bien.

La misión de Change.org es empoderar a la gente, que la gente elija cómo utilizar ese poder y que consiga el cambio.

Esto podría suponeros un problema de imagen o rechazo entre algunos usuarios, ¿verdad?

Admitimos cualquier petición que no sea ilegal, que no genere odios en ningún grupo de personas… Tenemos unas líneas rojas, ya que las peticiones más extremas no están permitidas, como en cualquier plataforma de Internet.

Una persona puede iniciar una petición sobre algo muy controvertido, por ejemplo una petición a favor del aborto y una petición en contra. Esa es también la virtud y la fuerza de una plataforma abierta. Precisamente, la grandeza de Change.org es que somos un espacio neutro, que cualquier persona puede iniciar una petición sobre lo que quiera, y puede haber peticiones que entren en conflicto.

En tu perfil de Twitter afirmas ser gay. Hace unos meses, el diario El Mundo publicaba la lista de las 50 personas homosexuales más influyentes en España. Tú te encuentras en el puesto 26, ¿te sientes realmente con capacidad de influir?

Hace creo dos años, el día de la lucha contra la homofobia, pude ver cómo la gente atacaba de una forma feroz a mi amigo Jesús Encinar en Twitter, simplemente porque en su perfil ponía que era emprendedor, director de Idealista.com y gay. Entonces me di cuenta de que nos queda mucho por recorrer.

En ese momento yo también puse en todas mis redes sociales que soy emprendedor, que soy fundador de Actuable, que soy el director de Change.org y que soy gay. Esto me ha llevado a que la gente me diga que no lo entiende pero, al mismo tiempo, he recibido agradecimientos de chicos que me ven como un ejemplo para los demás. Porque independientemente de que yo sea como ellos quieren ser en el futuro, el hecho de que haya personas que se parecen a lo que buscan ser es un motivo de alivio para ellos, que les permite hablar abiertamente con sus amigos o sus padres.

El hecho de aparecer en un ranking, que me da igual estar en un puesto u otro como persona influyente, me parece bien. También creo que no hay un modelo de ser gay y me gusta que exista un ranking con personas muy diversas. Jueces, emprendedores, artistas, transexuales… Es necesario que se defienda la diversidad, porque solamente así podremos vivir tranquilos, en este país y en cualquier parte del mundo.

Y terminamos con algo que te quede por cumplir…

La única cosa que me queda por cumplir en mi vida es el sueño de ser padre.

¿Cuándo? Más pronto que tarde.

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Fotos: Sofía Royo

La elección de Francisco

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