Davide Martini es el autor de “49 goles espectaculares“, una novela que cuenta los dramas de un adolescente italiano en plena búsqueda de sí mismo.

Hablar de Davide Martini es como hablar de uno de esos personajes heroicos, grandes incomprendidos de nuestros libros que, como Galileo o Juana de Arco, pasarían a la historia por defender sus ideas. Por cierto, ideas casi siempre lejanas a lo estándar. Distancias aparte, este pediatra italiano compagina la consulta médica con su pasión por la literatura, lo que le ha llevado a saborear un éxito dulce con su opera prima: 49 goles espectaculares.

Y si no hablásemos de Davide en términos literarios, casi lo podríamos hacer desde una visión activista. Su inconformismo es algo sabido por quienes le rodean. Un inconformismo que se ha ido labrando a base del rechazo a una sociedad neocapitalista de la que huye y a la que culpa de los grandes males de nuestros días. Y no me extraña. La desigualdad le preocupa pero también el modelo de sociedad que nos han vendido, no solo Hollywood, sino también nuestras familias, cargadas de normas prestablecidas que viran entre el conservadurismo y la fe cristiana. Italia y España hermanadas.

Hemos quedado en La Eriza, un lugar exclusivo en Madrid en el que se encuadernan, de manera artesanal, libros únicos. El contexto no puede ser más acertado, hace sol y es sábado. Plan perfecto, preguntamos…

Al grano, ¿cómo casan medicina y literatura?

¡Fatal! Es broma… La verdad es que casan muy bien. La consulta es un sitio privilegiado para observar el mundo, conocer historias sin ninguna distinción económica, política o social. La gente en el médico se desnuda en sentido literal y metafórico. Y luego casan muy bien porque la medicina me paga el alquiler para escribir lo que libremente me apetece.

¿Proust o Nietzsche?

No diferenciaría… Los dos están más próximos de lo que se pueda imaginar, En busca del tiempo perdido es una relaboración concreta del mito del eterno retorno. Pero si tengo que elegir… Proust es Proust. Además queda muy bien, porque nadie se lo ha leido y puedes decir lo que te apetezca.

En 49 goles espectaculares ambos autores tienen presencia, de alguna manera, en Lorenzo, el personaje protagonista… ¿Son también los pilares en los que se ha apoyado Davide Martini?

Es un análisis muy agudo. Dionisiaco y apolíneo, Ricardo y Lorenzo, la historia de una mediación entre dos corrientes. Pero creo que sí, creo que son dos espíritus de la cultura occidental y también del mundo gay. Estamos en medio de estas dos esencias y ellos dos lo representan perfectamente.

Si tuvieras que apuntar hacia una obra que ha marcado tu manera de enfrentarte al mundo, ¿con cuál te quedarías?

La novela Miedo a volar, de Erica Jong, una escritora feminista. He aprendido que el mejor modo de quererte es reírte de ti mismo y decir lo que la gente no sabe, puede o quiere decir.

Y ya que mencionas el clásico En busca del tiempo perdido… La obra de Proust recopila los “grandes dramas” de nuestro tiempo, hipocondría, esnobismo, soledad… ¿era un adelantado?

Yo no creo que existan autores adelantados. Eres un autor, en mi opinión, cuando dentro del maremágnum de la realidad, de entre todos sus planos y niveles, eliges uno, “revelas” la realidad. Proust lo hizo. Pero insisto, no le ha leído casi nadie. Eso sí, ha sido capaz de fundar la nueva literatura europea, haciendo una especie de Gran Hermano de su propia vida.

Sé que defiendes el psicoanálisis y, la verdad, es que siempre he tenido curiosidad por entender la postura de un médico de este siglo al respecto… ¿ayuda realmente a conocerse?

Pues me pillas en una crisis profunda. Tras cinco años de terapia personal y el intento de formarme como psicoanalista, lo he dejado todo, de un día para otro. Tenía la sensación de ser un espectador de mi vida. Y mi historia se negaba. A veces, como en las novelas, hay puertas cerradas que si no se abren, no deberíamos abrir.

Volviendo a tu novela, ¿con quién te quedas, con Lorenzo o con Riccardo? ¿o tal vez Giacomo?

Pobre Giacomo, el chico con pluma. Creo que, en el fondo, soy algo homófobo y eso ha hecho que me olvide de él. Lorenzo y Riccardo no son capaces de integrarlo porque es afeminado. Yo he sido así también, y la novela lo refleja. Sobre los protagonistas, hace diez años te hubiera dicho que me quedo con Riccardo, con su sentido práctico, su modo directo de enfrentarse a la realidad. Pero ahora, después de todo este tiempo de terapia, me quiero mucho más y me quedo con Lorenzo, con su escepticismo, su negación ante cualquier hipocresía.

A lo largo de la historia, hay guiños a París, Roma… ciudades en las que has vivido, ¿la esperada secuela de 49 goles espectaculares tendrá por escenario Madrid?

Sí. Madrid representa para los gays italianos, y quizá europeos, esa realidad utópica a la que todos quieren acceder. Si algo está pasando en el mundo gay, está pasando aquí. Y es desolador que no haya ningún documento narrativo de este momento histórico.

¿A qué asocias la capital española?

A mi red afectiva, a poder tener finalmente la familia que siempre he querido, a ser querido por como soy… A la libertad.

Aquí, la editorial Dos Bigotes ha confiado plenamente en tu texto y otros autores que abordan historias LGTB ¿crees que hay un nicho de mercado para la “literatura gay”?

Pues habrá que encontrarlo porque nos estamos quedando “mudos”. A través de una falsa “normalización” nos están callando. Si antes existía censura política, ahora nos encontramos ante la censura económica. No vendes, pues fuera. Según este principio, en 20 años solo tendremos realitys, Torrentes y productos pensados por varones blancos heterosexuales con poder adquisitivo.

Hace unos días compartías una foto en uno de tus perfiles sociales en la que dos hombres caminaban de la mano. Te mostrabas satisfecho, ¿hay esperanzas para una verdadera normalización?

Esa imagen aquí quizá sea ya algo habitual. Pero, para alguien como yo, que no podía hacerlo en Roma, es algo que todavía me emociona. He tenido que aprender un idioma para tener la libertad de hacerlo… A día de hoy no me imagino que esto sea fácil para un chico que viva en algún pueblo remoto o en Irán. Somos muy afortunados y creo que a veces, desde dentro, no somos capaces de verlo.

Y, junto a los dilemas internos de los personajes, ese miedo al qué dirán también está presente en 49 goles espectaculares, ¿qué pesa más en el desarrollo de una persona?

Los miedos internos desde luego. No hay peor enemigo que nosotros mismos.

No puedo obviar la crítica brutal que se percibe en la novela sobre la familia tradicional o, al menos lo que nos han vendido como normal. Vemos padres despreocupados por sus hijos, intolerantes, matrimonios que no se aguantan… ¿Qué clase de familia queremos?

André Gide decia “familias, os odio”. Ser gay y nacer en una familia heteronormativa es como las peliculas de los años 50 en las que tus seres queridos se convierten en alienígenas caníbales. Te sientes como si, de casualidad, te hubieran dejado ahí, entre gente que no entiende nada de lo que te pasa. A mí me gusta hablar de redes afectivas… Antes creía mucho más en este ideal, pero ahora me he rendido porque parece existir una idea capitalista de las relaciones, de poseer a alguien que sea solo tuyo, que lo hace muy difícil.

¿Próximo destino?

Un poco de paz, esté donde esté.

Y, literariamente hablando, ¿el destino es hablar de…?

Quiero hablar del fin del amor, de un amor particular y del concepto general del amor. El amor es la religión de nuestro tiempo. El mundo se desmorona, las diferencias sociales se amplían pero la única cosa que nos interesa es perseguir ese ideal inexistente, romántico. Y cuando lo encontramos, aun admitiendo que exista, nos separamos del mundo. A la mierda la cooperacion social, a la mierda los ideales.

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Fotos: Andrés Pina

La elección de Davide Martini

Localización: Taller de encuadernación La Eriza (Calle Colón, 15 – 28004 Madrid)