Quique Gimeno y Osama Chami buscaban diversión y la han encontrado convirtiendo un antiguo supermercado en Cazador, uno de los locales de moda en Malasaña.

Si no recuerdo mal, conocí a Quique pocos años después de mi llegada a Madrid. Él venía de Valencia y yo de Alicante. De repente, los dos acabamos en un grupo de teatro absorbidos por un montaje que a todos nos excitaba. En ese montaje, en el que por supuesto yo no actuaba, coincidimos con la también artista Julia de Castro, hoy más conocida como De la Purissima. Estaba claro, de esa obra tenían que salir proyectos. Era un hervidero de ideas.

Casi 10 años después y con algún que otro signo evidente del paso del tiempo, Quique y yo nos reencontramos. Él ha emprendido su propio negocio junto a Osama, su socio. Yo he emprendido mi Blog y ambos proyectos casan a la perfección. Quiero entrevistarles, aunque reconozco que llego un poco tarde. Cazador ya no es una promesa, ahora es un must en las guías de ocio de Madrid y buscar un hueco tranquilo en el que Quique y Osama no tengan que atender a un aluvión de cazadores, es casi imposible.

Pero quedamos un sábado a primera hora de la tarde y tras hacer unas cuantas fotos, Quique se ofrece para contarnos cómo Cazador ha llegado hasta la madrileña Calle Pozas…

Un actor, un productor y, en vez de hacer un montaje os montáis un bar, ¿cómo surge el proyecto?

Osama y yo queríamos hacer algo juntos y, conforme está la industria del cine, no sabíamos por dónde empezar. Había pocos estímulos y nos aburríamos un poco. Así que, buscando algo donde pasaran cosas, se nos ocurrió montar un bar.

¿Habéis dado muchos tumbos hasta llegar a este local?

Sí, claro. El objetivo era que funcionase muy bien el boca a boca. Por eso queríamos un local que estuviese apartado y que la gente que viniese lo hiciera porque quería pasárselo bien y buscara cosas distintas, como nosotros.

Sin más pretensiones…

Hombre, sin más pretensiones o con tantas, porque pasárselo bien no es tan fácil. Estamos abiertos a que cualquier persona venga y nos proponga cualquier locura. Eso sí, me estoy dejando la piel porque estoy yo aquí dirigiendo el cotarro y al final acabas cansado. Esto es como mi casa, que vienes, te tomas una copa, salgo a la barra, te enseño la cocina… Para mí es lo mejor de Cazador, que es muy nosotros y esa es la esencia.

¿Por qué Cazador?

Era una palabra que nos gustaba, española, directa… De hecho, están abriendo muchos bares reivindicando lo español. Y está muy bien, porque en época de crisis hay que cuidar mogollón de lo nuestro. También han surgido un montón de movimientos relacionados con el folklore. Lo está haciendo Julia (De la Puríssima), Artes Verbénicas….

¿Qué somos? ¿Esto? ¿Copazo y pandereta? Pues venga, copazo y pandereta.

¿El concepto Cazador es nuevo?

No es nada excepcional,  ni la comida ni las copas. Nuestras copas no tienen ningún misterio, las comidas son tostas, ahora hemos metido los bagels… Pero la característica de Cazador es que es un lugar al que viene  gente inquieta.

Y eso no ocurría…

Supongo que sí ocurría, pero mi experiencia era que últimamente me estaba aburriendo. No estaría bien decir que no había locales así y que he tenido que llegar yo para que ocurriese.

Bueno, en tu entorno, al menos…

Bueno sí, en mi entorno sí. Y la verdad está bien que digas en mi entorno porque justo eso es lo que más ha funcionado. He conocido mucha gente en estos diez años en Madrid y toda esa gente nos ha recibido muy bien, ha sido la primera que ha venido, que ha hablado bien del bar, la que se ha quedado, la que sigue y la que está haciendo que el boca a boca funcione.

Os habéis apuntado también al brunch dominguero, ¿es difícil llenar el bar un domingo por la mañana en Malasaña?

Los domingos en Cazador tenemos Brunch Deveraux, como una de las Chicas de Oro (se ríe). Eso sí, lo hacemos tarde, es un brunch adaptado a España y a mí también.

La estética del local está cuidada al mínimo detalle. ¿Qué queríais conseguir con esta imagen retro?

Nosotros lo que hemos intentado es llevarlo a lo rural. La palabra Cazador nos daba la opción de jugar con animales, con cosas encerradas, como por ejemplo las bombillas en jaulas. Todos los muebles son reciclados porque a mí me gusta mucho ir a los rastrillos. Y como el bar era también una idea para pasármelo bien, dije pues mira perfecto, voy a hacerme todos los rastrillos de España. Hay cosas del rastro de Madrid, de Valladolid, de Zamora, hay cosas también de Altea, de Valencia…

¿Cuál es el secreto para que os recomienden?

Yo creo que en un negocio es muy importante cuando el dueño está siempre presente. Nosotros si no estamos nos escriben preguntándonos a qué hora llegamos, por ejemplo. El trato es muy sincero, muy nosotros. Es honesto, y eso la gente lo premia. Creo que ahí está el secreto. No hay trampa.

Y, dejando Cazador de lado, ¿volverás al teatro?

Por supuesto que sí. Tengo proyectos… He estado haciendo cosas para el Festival Visible, pero bueno como se ha caído, como lo está haciendo todo, hemos dejado de ensayar y hay un poco de desmotivación. Estoy pensando organizar algo aquí, una performance en la que fuesen sucediendo distintas cosas por el bar…

¿Si volveré al teatro? Si me ofrecen algo, por supuesto, yo encantado.

¿Cuál es el papel que te gustaría interpretar antes de abandonar definitivamente los escenarios?

Haría cualquier proyecto que me moviese… Me encantaría hacer algo súper loco, un proyecto con gente nueva, con un guion súper atrevido, con mucho sexo, mucha carne y cosas locas todo el rato.

Hablando de locuras, Britney rapándose el pelo es como un icono para vosotros. ¿Suena en Cazador?

Lo que nos gusta de ella es como una chica Disney acaba rapándose el pelo y volviéndose loca. Y sí, ponemos a Britney.

Le digo a Quique que está claro el concepto de bar que quiere. Él asiente y se reafirma, está “bien loco”. No cambia, hablas con él y su energía y buen rollo te transportan a nuestros primeros años en la capital. Pero sin nostalgias.

Cazador Cazador Cazador Cazador Cazador Cazador

Fotos: Sofía Royo

La elección de Quique y Osama

Localización: Cazador (Calle Pozas, 7 – 28004 Madrid)

Quique Gimeno

Sudadera y pantalón: H&M

Camisa vintage

Zapatillas: Nike

Osama Chami

Camisa y pantalón vintage

Zapatos: Swear