El dúo argentino de diseñadores Artefacto ha conseguido consolidarse con una propuesta decorativa en la que los platos antiguos de porcelana asumen el papel protagonista.

De Rosario, en Argentina, hasta el madrileño barrio de Arganzuela, y tras pasar por los talleres de Roberta Scarpa o Class Cavalli en Treviso, Franco y Santi parecen haber dado el paso definitivo.

Poco a poco han ido consolidando Artefacto, su propuesta de home design en la que los objetos decorativos vintage cobran una segunda vida gracias a sus diseños, unas veces surrealistas, otras pop, y muchas otras combinando de todo un poco. Precisamente la marca de la casa.

Nos reciben en su centro de operaciones. El taller Artefacto hace gala de un horror vacui en el que no faltan ingestas cantidades de platos antiguos, juguetes, pinturas y objetos de la más diversa índole. Esos sí, todo perfecta y estéticamente ordenado. El baño de color es inevitable y los rosas y verdes te llevan a tierras tropicales o incluso al epicentro de Nevada.

Franco y Santi viven por y para esto. Han conquistado las páginas de la prestigiosa AD (Arquitectural Digest) y las paredes de algún que otro personaje público. A pesar de que reconocen las dificultades de financiación a las que se enfrentan proyectos de este tipo, no pierden la pasión ni la sonrisa. Así son las cosas, a ver quién rompe un plato…

Dos argentinos afincados en Madrid, ¿cómo os conocisteis?

En Argentina, formábamos parte de un colectivo de artistas y diseñadores, con el que hacíamos desde diseño gráfico hasta iluminación escultórica. Nos presentábamos a concursos, y hasta llegamos a exponer nuestra obra en museos.

¿Flechazo artístico?

Tenemos los mismos grupos de amigos, nos conocemos desde hace unos diez años… Ya habíamos trabajamos juntos en proyectos anteriores a Artefacto, creemos que formamos un buen equipo y eso funciona.

Y, de repente, se os ocurre comenzar a dotar de una segunda vida a objetos de anticuario… ¿casualidad o premeditación?

Mientras montábamos nuestro estudio de diseño gráfico recorrimos anticuarios buscando muebles y otras cosas para decorar. Entonces, nos encontramos con platos de porcelana antiguos, todos distintos, y decidimos estamparlos con nuestros diseños y colgarlos en todas partes.

Tomamos algunas fotos y las subimos a las redes sociales. Inmediatamente, la gente nos empezó a preguntar dónde podía comprar los platos. Sinceramente no teníamos planeado vender porcelana, solo estábamos decorando  nuestro lugar de trabajo.

Pero antes hubo moda, gráfico…

Así es. Estudiamos Bellas Artes y Diseño Gráfico en Argentina y, cuando llegamos a Europa, trabajamos en Treviso diseñando estampados textiles para Scervino, Class Cavalli y Roberta Scarpa. Ya en Madrid, hemos realizado cartelería y packaging  para Warner y Sony.

Y ahora que estáis instalados en Madrid, ¿creéis que es una buena ciudad para el arte?

Madrid está abierta a todo y siempre se encuentra un hueco para exponer y mostrar lo que haces.

¿Y para vivir?

Llevamos unos 8 años aquí, Madrid enseguida nos abrió las puertas y nos hizo parte de ella. Es un buen lugar para llegar, incluso después de las vacaciones, volver a Madrid es genial, siempre te recibe bien.

Al menos habéis conseguido dedicaros en exclusiva a la marca, ¿ha sido una decisión acertada?

Totalmente, si te gusta lo que haces y vas encaminado, trabajar mucho y dedicarse de lleno a la marca es un paso necesario. Por supuesto que esto acarrea muchos sacrificios, empezar de cero en un mercado donde los créditos no existen exige mucho trabajo.

Marca que, por cierto, acarrea un buen número de connotaciones, como su origen… Del latín arte factus, hecho con arte, ¿es lo que os define?

Puede ser en concepto, aunque la idea principal del nombre sale de nuestras repisas… Coleccionamos muchas cosas y entre ellas algunos robots de nuestra infancia. Uno en concreto, de color azul y que hacía mucho ruido, giraba el torso y, cuando abría el pecho para tirar misiles, se podía leer “ARTIFACT”. De allí sacamos la base del nombre.

¿Encontráis en la ironía una especie de arma contra lo establecido?

Diseñamos para nosotros, el proyecto nos tiene que divertir y convencer a los dos. Por eso usamos varios recursos como la ironía, la artificialidad o el shock de color para mostrar lo que queremos contar.

Y, ¿cómo entendéis la belleza en vuestras obras?

Generalmente tenemos gustos estéticos muy compatibles. Al margen de los patrones establecidos de decoración, apostamos por incorporar prácticamente todo lo que, de una forma u otra, nos parece bello y queremos tener presente en nuestro entorno.

¿Cómo lo kitsch?

No buscamos ser kitsch. Básicamente nos rodeamos de cosas que nos gustan, mezclamos porcelana, toys japoneses de plástico, bandejas de cristal, madera… El espacio acaba teniendo mucha personalidad pero no creemos que la esencia sea puramente el kitsch. Todo depende del contexto donde expongas la pieza.

Entre vuestras piezas destacan los platos decorativos. Además, los creáis en series, ¿hay una narrativa oculta en estas producciones?

Muchas veces los agrupamos en series pero funciona muy bien la mezcla de todos los estilos formada por los gustos de cada uno.

¿Defendéis la pieza única o apostáis por las series limitadas?

Todas nuestras piezas de porcelana son antiguas por lo que estamos obligados a realizar piezas únicas o pequeñas series de hasta 6 iguales como máximo, ya que estamos condicionados por la cantidad de ejemplares iguales antiguos que podamos encontrar.

Tenéis entre vuestras prescriptoras a Alaska o Topacio Fresh, ¿su apoyo os ha ayudado a ser más mediáticos?

En diseño no sé si funciona así. En nuestro caso, al tiempo de empezar a trabajar, el director de la revista AD se puso en contacto con nosotros para conocernos más de cerca y terminó publicándonos. Luego formamos parte de La Fresh Gallery  con una obra exclusiva para la galería… Todos nuestros pasos responden a nuestro trabajo, la gente elige Artefacto por nuestros productos y no necesariamente por nuestra imagen personal o mediática.

Carmen Miranda, ¿inspiración o icono pop?

¡Es todo!

Llama la atención el contrapunto que crean vuestros diseños surrealistas con las porcelanas antiguas. Las hay de Limoges, alemanas… ¿cómo conseguís todo este arsenal de platos?

En viajes, mercadillos, durante las “vacaciones”,  en subastas, por Internet… Todo el tiempo estamos buscando.

Pero, sois mucho más que platos…

El plato es nuestro objeto mimado pero también trabajamos con azulejos, bandejas de cristal, lámparas de cerámica y muebles, además de muchas otras cosas que estamos desarrollando.

¿Cuál es el perfil de vuestro comprador habitual?

Gente alegre con buen gusto.

El verano se cuela por los múltiples objetos del taller de Franco y Santi, el calor aprieta y, mientras suenan Miranda con su último trabajo, nos lanzamos de manera despiadada hacia las deseadas cerámicas. Dan juego, mucho juego.

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 Fotos: Sofía Royo

La elección de Franco & Santi

Localización: taller Artefacto

Camisetas y vaqueros: H&M

Zapatillas: Reebok (Santi) / Adidas (Franco)