Al frente de proyectos como Algora, Víctor es uno de esos compositores y Djs que ven en la música su única manera de ser feliz.

Víctor Algora es una de esas voces imprescindibles de la música patria, un tipo con un universo interior nacido para crear canciones preciosistas e incluso himnos generacionales. De su padre heredó su primera guitarra, española por cierto, aunque su falta de paciencia le impediría llegar a ser un virtuoso del instrumento. Tampoco le hace falta, Víctor es una especie de Da Vinci underground con criterio propio.

Hoy confiesa estar cansado de escuchar los mismos grupos de nuestro indie de siempre y se queja de que el esnobismo absurdo de los últimos años haya acabado con la naturalidad y con el espíritu transgresor de la escena. En cambio, El Pardo o Linda Guilala no le defraudan. Tampoco Marifé de Triana, él es así.

En su haber cuenta con álbumes que han quedado para el recuerdo, como Planes de Verano (publicado en 2008) y Galimatías (publicado en 2010). Ahora el debate interior de Víctor está en cómo continuar tras el tercer larga duración de Algora. Su proyecto electrónico en solitario está dando frutos pero ya tiene otro buen número de canciones esperando ver la luz… De momento se perderá por Berlín este verano, pero queremos saber más.

El pasado año firmabas junto a Algora un gran disco, Verbena, y al poco de estrenar single, Muerdealmohadas, anunciabais un parón. ¿Es mejor quedarse, de momento, con lo bueno?

Algora, como grupo, ya no existe. Ha sido siempre un proyecto extraño de explicar porque surge de mí pero siempre he necesitado y querido a gente para sacarlo adelante. Ya no tengo tan claro que el próximo disco de Algora vaya a estar grabado por una banda. Lo que viene a partir de ahora será algo bastante diferente… Quiero simplificar, intentar hacerlo todo de una forma más autosuficiente, más sencilla, más honesta y con los medios y virtudes que tengo a mi alcance. Aunque en todas esas canciones que he escrito está la huella de la gente que ha pasado por el grupo, en especial de los que han estado conmigo los últimos años.

¿Cuándo nace tu interés por la música?

Siempre me he sentido muy atraído por la música. Me acuerdo que flipaba con los discos de mi hermano cuando era pequeño, desde Michael Jackson a Mecano o Madonna. Juan Pardo, Mari Trini y toda esa música que escuchaban mis padres.

Luego, en la adolescencia, me empecé a interesar por cosas como The Verve, Astrud o The Smiths. Y hasta ahora, que soy un consumidor enfermizo de música. Quería ser jardinero, pintor, cantante, actor, director de cine, escritor y al final me di cuenta que podía juntarlo todo haciendo canciones.

Personalmente hay una canción que me revuelve en Verbena, Cipriana. Sé que para ti también es muy especial, pues habla de tu abuela… ¿Qué tenía ella?

Mi abuela era una persona muy curiosa, protectora y con cierto aire salvaje. Me crie con ella desde pequeñito y fue una persona importantísima en mi vida. Cuando escribí la canción no paraban de surgir cosas en mi cabeza, así que tuve que seleccionar los versos que finalmente entrarían en la canción, si no fácilmente hubiera sido una canción de media hora o más. Recuerdo que en la grabación y mezcla tuvimos algunos episodios extraños, ruidos en las pistas de voz, guitarras que aparecían descoloradas… Es curioso, siempre he pensado que ella sigue a mi lado desde el día que se fue.

¿Qué importancia le das al campo y la naturaleza en tu día a día?

Forma una parte esencial en mi vida porque he vivido en el campo toda mi infancia, tiene que ver con cómo soy y con cómo me he hecho a mí mismo. La naturaleza me parece bella y extraña, pero lo que más me fascina son los seres humanos.

¿Qué hay de Cerebro?

Cerebro es mi perro Pointer – Dálmata. Vive con mis padres y le dan miedo las cafeteras, las bolsas de plástico, las moscas y las mariposas. Le encanta la sandía y los pepinillos en vinagre. Es un perro bastante curioso.

Tu vida 2.0 muestra cierta atracción por lo bucólico. ¿Pura fachada?

Lo bucólico es trendy y sexy. Me atrae y forma parte de mí, en mi forma de vestir y en mi forma de entender la belleza en todos sus ámbitos.

Nuevo proyecto en mente: La Evolución del Hombre al Pájaro. ¿Algora era el Hombre y Víctor el Pájaro?

Yo creo que Víctor y Algora son el mismo hombre siendo cada día más un pájaro. Este proyecto es una excusa para publicar más canciones, y me sirve de punto de inflexión para lo que será el futuro del proyecto de Algora. Estoy disfrutando mucho produciendo estas canciones, sin ningún tipo de pretensiones ni tiempos. Saldrán un par de singles más hasta otoño y, en noviembre, se publicará un disco largo con mi sello, El Genio Equivocado.

Canciones de autor en el escenario y electrónica en tus sesiones como Dj. ¿Cómo casan esas dos partes de ti mismo?

Me siento más cómodo cantando solo con una guitarra, tengo más margen y más libertad para manejar la voz, pero soy muy versátil. En la actualidad la electrónica ha cobrado un papel muy importante en todo lo que estoy haciendo, más importante del que ha tenido hasta ahora.

Supongo que el empezar a pinchar tanto ha influido a la hora de producir música. Pero no hay que olvidar que tengo alma pop, y que mi instrumento principal hasta la fecha es la voz. Así que seguiré disfrutando mucho haciéndote una canción yo solo con una guitarra acústica, al calor de un sintetizador o mezclándote el último hit underground de Cosmic Disco.

¿Tienes alma de chill out?

Mi alma es un chill continuo. No hay fiesta que se precie que no termine con un buen chill out. El objetivo final es siempre el chill.

Quizás por eso mismo vivas aquí, en Madrid. ¿Cómo describirías esta ciudad?

Yo la veo como una ciudad tan loca y tan viva que aunque lleven años masacrándola desde el Ayuntamiento, e intentando destruir su espíritu, nunca lo van a conseguir, porque siempre sale por otro lado. Madrid es también bastante pueblo, un poco paleta, poco cosmopolita pero increíblemente surrealista. Su lado underground es muy underground. Hay una novela de Luis Antonio de Villena que se llama Madrid ha muerto y que explica muy bien el principio de cómo hemos llegado hasta aquí. Necesitamos una nueva revolución.

Y hablando de revolución, Madrid vuelve a ser travesti, ¿no?

Creo que el travestismo es como Dios, está en todo. Veo travestis allá donde miro y en todo lo que hago, y creo que todos tenemos alma travesti. Tengo grandes amigas travestis, como La Prohibida, y yo mismo me he puesto alguna vez unos tacones, aunque no los he aguantado más de cinco minutos.

Y, casi casi off the record, si Mari Carmen contaba botes de lejía, ¿cómo logra Víctor sacar adelante sus proyectos musicales?

Con mucha fe, muy poco dinero y sabiendo que hacer música es la única manera de ser feliz y de seguir aquí.

Amén, Víctor, amén.

Algora01 Algora02 Algora03 Algora04 Algora05 Algora06Fotos: Sofía Royo

La elección de Víctor

Localización: La Cierva Vintage (Calle del Marqués de Santa Ana, 30 – 28004 Madrid)

Estilismo: La Cierva Vintage